viernes, 5 de noviembre de 2010

só podes olhar



Ella misma te los da, ella misma te los quita. Segundos regalados, que en el momento menos ansiado son guardados en una cajita de cristal.
Noches de ventanas empañadas, unas de contemplar el tiempo cada vez más cerca de la gélida transparencia; otras porque no hay lugar más cálido que aquel en el que más frio ha hecho.
Se mira pero no se toca.

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