domingo, 14 de noviembre de 2010

a realidade das sombras


Muy bien decorado tenía el escenario.Capaz de engañar hasta a aquel que sabía que aquello no era cierto.

Sensación bonita la que recorre a los espectadores, cuando se adentran en la oscuridad sin saber que acontecerá. Oscuridad que les llevará a un mundo idílico, donde ellos mismos se sentirán protagonistas. Llegarán a creer que aquello que les rodea es lo más real que han vivido.

Lástima que los minutos esten contados para que el sol y la luna de cartón que colgaban de finos hilos fueran escondidos trás un espeso telón.


A toda obra le llega su final.Toda sensación es tapada por una gruesa tela.

1 comentario:

  1. Si, pero toda obra vuelve a ser representada, nada termina para siempre...

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